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Más allá de las cifras del empleo
Los datos oficiales de empleo suelen presentarse como
un reflejo del éxito o fracaso de la economía, pero detrás de ellos existe una
realidad mucho más compleja.
La reducción del paro no siempre significa que haya
menos personas con dificultades laborales. Muchos trabajadores con contratos
fijos discontinuos no figuran como desempleados durante sus periodos de
inactividad, mientras que quienes han dejado de buscar trabajo por desánimo
también desaparecen de las estadísticas.
Además, no basta con crear empleo; importa su calidad.
Gran parte de los nuevos puestos se concentran en sectores de bajos salarios y
escasa productividad, lo que dificulta mantener el poder adquisitivo frente al
aumento del coste de la vida.
A ello se suma una paradoja preocupante: miles de
jóvenes cualificados no encuentran oportunidades acordes a su formación,
mientras empresas de sectores técnicos, sanitarios o tecnológicos tienen
dificultades para cubrir vacantes. Esta situación favorece la fuga de talento y
evidencia un desajuste entre formación y mercado laboral.
Por último, la irrupción de la inteligencia artificial
y la automatización amenaza cada vez más empleos de oficina y servicios,
anticipando una profunda transformación del trabajo.
En definitiva, las cifras oficiales muestran solo una parte de la realidad.
Para conocer la verdadera salud del mercado laboral hay que mirar más allá de
los titulares y analizar la estabilidad, la calidad y las perspectivas de futuro
de los empleos que se crean. Porque nse trata de crear mas empleo, sino de mejor
calidad, mas estabilidad y mejores salarios, que permitan pagar a
los jóvenes los abusivos precios de alquiler y vivienda y dejar de
ser esclavos de los caseros. Porque crear empleo precario y mal
pagado nos coloca a la altura de un pais tercermundista. Así que
menos euforia y falsa propaganda y mas honestidad y eficacia
instrumental y legislativa..
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