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Martes 4 de Noviembre Sobre la consulta pública respecto a la futura regulación de limpieza de solares al objeto de prevenir incendios. La amenaza de los incendios ya no es un riesgo estacional ni lejano. Es una realidad que golpea con fuerza a municipios de toda España, especialmente a aquellos situados en entornos forestales. En este contexto, la reciente consulta pública abierta por el Ayuntamiento para regular la limpieza de solares y huertos urbanos constituye un paso necesario y esperado por gran parte de la ciudadanía. Y quiero reconocer en primer lugar la iniciativa del Ayuntamiento por considerar de urgencia y de absoluta necesidad la opción de regular una normativa al objeto de adoptar medidas firmes y eficaces en materia de prevención de incendios en nuestro municipio. Y con tal motivo aportar mi granito de arena. La iniciativa municipal para regular la limpieza de solares y huertos es positiva, pero resulta innegable que llega con retraso. La ciudadanía viene reclamando esta actuación desde hace años, mucho antes de que los devastadores incendios que afectaron al noroeste de España evidenciaran la gravedad de la situación. No actuar con diligencia en un territorio especialmente vulnerable, sería a estas alturas una dejadez que ya no admite más demoras. Existen en el casco urbano numerosos solares privados llenos de maleza y sin mantenimiento, muchos de ellos colindantes con viviendas habitadas y otras vacías de personas que solo residen en verano. Estos solares constituyen un foco de riesgo extremo: vegetación seca, acumulación de residuos y una cercanía peligrosa a los hogares de los vecinos. La experiencia reciente demuestra que un incendio puede iniciarse y propagarse en cuestión de minutos, poniendo en peligro vidas humanas y bienes materiales. Igualmente preocupante es el cinturón de matorral y hierba seca que rodea el pueblo en la zona de los pinares. Este perímetro (como anillo inflamable) es una amenaza constante y latente. Si el fuego penetrara desde el monte hacia las primeras viviendas, la capacidad de reacción sería mínima sin medidas preventivas adecuadas. Por todo ello, desde mi punto de vista considero imprescindible y urgente que la normativa que se apruebe incluya, como mínimo, las siguientes actuaciones con carácter punitivo en caso de negativa: 1.- Obligatoriedad de limpieza de solares urbanos con seguimiento y régimen sancionador efectivo para los incumplimientos. 2.- Desbroce preventivo perimetral en torno al casco urbano con una distancia mínima de seguridad de 100 metros desde las primeras casas. 3.- Instalación de bocas de riego o hidrantes en las zonas de mayor riesgo, para facilitar una rápida intervención en caso de emergencia. 4.- Plan anual de inspección y mantenimiento, no solo acciones puntuales motivadas por el verano o la alarma social. 5.- Colaboración efectiva con propietarios, pero con intervención subsidiaria municipal cuando estos no actúen. Y por último, la prevención no puede reducirse a declaraciones de intención; debe traducirse en medidas reales y continuadas en el tiempo. No se trata únicamente de proteger el espacio urbano, sino de defender la vida, la seguridad y el patrimonio natural y cultural de Arrabalde. La verdadera pregunta es simple: ¿Queremos esperar a que el fuego decida por nosotros? ¿O vamos a anticiparnos para proteger nuestra vida, nuestra seguridad y nuestro patrimonio natural y cultural? El momento de actuar es ahora. Lo contrario sería asumir un riesgo que nuestro municipio ya no puede permitirse.
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