LAS BUENAS GENTES DEL PUEBLO


BUENAS VILLAS,  BUENA GENTE, GENTE MALA

Mala gente, al igual que buena gente hay en todas partes,  pero la mala gente forma parte también desgraciadamente, y tienen un marcado significado en los  pueblos, donde algun@s llevad@s por su rencor, falta de inteligencia e integridad, se afanan por tramar maldades, levantar infundíos, calumniar  y manchar el buen nombre de las personas, menoscabando  su estima, y dignidad; pueblos bonitos pero  cuanta envidia, rencor y maldad. Por desgracia en nuestro querido pueblo "esta triste idiosincrasia" se ha hecho notar de forma muy especial en cierto grupillo de indeseables, que enfangados en el lodazal de los cuentos, chismes y murmuraciones, no han dudado en insultar, difamar y a veces calumniar a los demás. Cotillas sin escrúpulos que se alegran del mal ajeno, y aquellos que traman como hacer daño a aquellos a los que envidian.

Durante nuestra triste guerra civil, esta deplorable faceta de los pueblos, marcó una tendencia  trágica en la vida de los mismos, al arrasar familias y bienes de aquellos de ambos bandos que sufrieron la inquina, del rencor, la envidia y la maldad, de sus propios convecinos.

Y no podemos  decir que se debe a la incultura o poca formación de ciertas personas porque en la mayoría de los pueblos esta demostrando que a pesar de integrarlo mucha gente culta, son ajenos a valores que conforman la personalidad y  presumiendo que son conocedores de la ciencia, no lo son  en conciencia, ni en moral, que se abandonan a si mismos de forma ruin, para hablar mal de los demás, para esparcir escoria y maldad.

Es cierto que nadie es profeta en su tierra, pero una cosa es la envidia por los éxitos de los demás y otra muy distinta, la maldad.  No es que toda la gente sea mala, siempre hay excepciones, pero la tendencia general, el entretenimiento  natural es criticar a los demás.

Un día alguien me dijo: no te fíes de la gente de los pueblos y yo me reí, hoy me he dado cuenta, hay mucha gente buena pero la mayoría son asquerosamente malos, y no solo es mi opinión sino que ésta es generalizada.

Así podemos afirmar que el mayor pecado de los pueblos, además del natural cotilleo, que a veces se transforma en infamia, junto a las habladurías, maledicencias y difamación, es la envidia y esta hace que surjan  resentimientos y odios, que muchas veces terminan en gestos y acciones que solo causan pesar y sufrimiento y esta envidia ha transformado un pueblo humilde, noble y sincero en lo que es hoy, un pueblo de gente de mala calaña

Gente sin escrúpulos, manipuladoras, mentirosas. Individuos a los que no les importa calumniar, difamar, injuriar. Seres que utilizan sus fétidos pensamientos trufados de odio para destrozar a una persona y de paso si podemos también  a su familia.

Gentes a las que considerabas amigos y les cuentas que conociste a una pediatra, y ellos difunden a los demás que estás en tratamiento con el psiquiatra. Gente que si puede te amarga la existencia. Así se dibuja la semblanza de un pueblo.

Pueblos donde abundan los  personajillos de baja estofa que se creen ombligo del mundo y no llegan ni a culo de aldea.

Pero los que realmente son odiosos son aquellos que van de listillos, bachilleres pedantes y engreídos que  su  entretenimiento favorito es mortificar cruelmente a los demás, prescindiendo de conciencia, principios y moral.

Ignorantes malintencionados a los que habría que recordarles que hace setenta años, por insidias parecidas a las suyas, cobardes y anónimas, a muchos inocentes los arrojaron a un pozo, los recubrieron de cal viva o les dieron el paseíllo. Afortunadamente vivimos en otros tiempos, pero los comportamientos infames son idénticos.

Hace un tiempo, en cierto libro de visitas de triste memoria de una pagina Web, pude comprobar que todos estos vicios y virtudes quedaban fielmente reflejados, evocadores  de un peculiar comportamiento, manera de ser y pensar de los habitantes de un pueblo  que dejaron plasmados en el mismo su semblanza, sus pensamientos y sus costumbres (reflejando muchos de ellos su soberbia, vanidad, ruindad, vileza y maldad) y como dijo su “altruista”  administrador, para vergüenza de unos ( penando por sus pecados) y “regocijo” de otros ( los que se alegran y se ríen del mal ajeno).

Sin embargo también quiero expresar mis mejores deseos a esa buena gente que queda en todos los  pueblos, gente honesta, con arraigados principios, de nobleza y  de lealtad inquebrantables, donde la palabra tiene valor y cuya humanidad esta por encima de cualquier egoísmo o maldad.