NO PODÍA FALTAR EL TÍPICO PASEO POR EL CASTRO.

Como podéis observar por las fotos, sufre un total abandono y cada vez son menos los indicios de lo que fue el gran poblado astur. De su histórico pasado ya no queda vestigio alguno, excepto el tesoro depositado en el museo de Zamora y la muralla reconstruida de forma artificial, que nada se parece a la original. Hoy aquel histórico castro, solo es un campo árido, seco y pedregoso, lleno de matojo con hierba alta y seca. Eso si, el aire que se respira, las vistas y las panorámicas son excelentes.