Nuestra Sierra: belleza
sin ficción
Una vez más, hemos
recorrido nuestra Sierra y, como siempre, ha sido un
verdadero placer disfrutar de sus paisajes, sus
panorámicas y su aire limpio. Pero también es
inevitable preguntarse por ese supuesto castro
celta del que tanto se habla. Quien sube hoy
al cerro encontrará matorral, piedra, hierba seca, una
pequeña muralla de los años ochenta y unos carteles que
anuncian mucho más de lo que realmente puede verse.
Mientras tanto, algunas investigaciones cuestionan la
propia existencia del asentamiento y plantean otras
hipótesis sobre el famoso tesoro encontrado en la zona.
Hace poco llevé allí a mis consuegros, llegados desde
Madrid con ilusión por conocerlo. Su veredicto fue
demoledor: «Manolo,
nos has tomado el pelo». Quizá no sea
mala idea escucharles. Nuestra Sierra no necesita
leyendas presentadas como certezas para tener valor. Si
algún día la arqueología demuestra la existencia del
castro, seré el primero en celebrarlo. Hasta entonces,
llamemos a las cosas por su nombre: una
hipótesis es una hipótesis. Y quizá
también convendría preguntarnos si no habría sido más
interesante aprovechar otras oportunidades para nuestro
pueblo (como aquella veintena de molinos que finalmente
no llegó) en lugar de apostar tanto por una historia que
todavía está por demostrar y que no nos aporta nada.
Nuestra tierra merece
orgullo, pero también rigor. Belleza, pero no ficción.
Seamos auténticos. No divulguemos la historia que nos
cuentan, sino la verdad. Aunque sea dura, tendremos mas
respeto que presumir de lo que no existe. Yo subo a la
sierra para disfrutar de la caminata, del aire puro, de
las bellas panorámicas. Usar como reclamo algo que no se
ve, nos quita credibilidad y respeto. Pero mejor vean
las imágenes ateniéndonos al dicho: "vale mas una imagen
que mil palabras"... |