2 de Septiembre de 2026

 

Nuestra Sierra: belleza sin ficción

 

Una vez más, hemos recorrido nuestra Sierra y, como siempre, ha sido un verdadero placer disfrutar de sus paisajes, sus panorámicas y su aire limpio. Pero también es inevitable preguntarse por ese supuesto castro celta del que tanto se habla. Quien sube hoy al cerro encontrará matorral, piedra, hierba seca, una pequeña muralla de los años ochenta y unos carteles que anuncian mucho más de lo que realmente puede verse. Mientras tanto, algunas investigaciones cuestionan la propia existencia del asentamiento y plantean otras hipótesis sobre el famoso tesoro encontrado en la zona. Hace poco llevé allí a mis consuegros, llegados desde Madrid con ilusión por conocerlo. Su veredicto fue demoledor: «Manolo, nos has tomado el pelo». Quizá no sea mala idea escucharles. Nuestra Sierra no necesita leyendas presentadas como certezas para tener valor. Si algún día la arqueología demuestra la existencia del castro, seré el primero en celebrarlo. Hasta entonces, llamemos a las cosas por su nombre: una hipótesis es una hipótesis. Y quizá también convendría preguntarnos si no habría sido más interesante aprovechar otras oportunidades para nuestro pueblo (como aquella veintena de molinos que finalmente no llegó) en lugar de apostar tanto por una historia que todavía está por demostrar y que no nos aporta nada. Nuestra tierra merece orgullo, pero también rigor. Belleza, pero no ficción. Seamos auténticos. No divulguemos la historia que nos cuentan, sino la verdad. Aunque sea dura, tendremos mas respeto que presumir de lo que no existe. Yo subo a la sierra para disfrutar de la caminata, del aire puro, de las bellas panorámicas. Usar como reclamo algo que no se ve, nos quita credibilidad y respeto. Pero mejor vean las imágenes ateniéndonos al dicho: "vale mas una imagen que mil palabras"...

 

 

muralla construida en la década de los 80